MARLENE WAYAR O SER LO QUE SE ES


SALIR DEL ARMARIO PARA TOMAR LAS CALLES Pero… quién es Marlene Wayar? Travesti, intelectual, ex·prostituta o… periodista?. Víctima o beneficiaria de las siliconas? Qué son las etiquetas para una persona que descubrió qué contestar ante la pregunta “Eres o te haces?”. Marlene integra un movimiento que busca sacar al travesti de “closet” del cliché estereotipado o a la transexual de la prostitución, generando cooperativas y revistas temáticas especializadas, en una lucha contra la represión y el odio, la construcción de nuevos conceptos sobre la identidad, de ideas sobre el humor, la vida y la política, como pistas para reinventar el presente… en Argentina.

Marlene Wayar es la directora de “El Teje”, la primera revista travesti latinoamericana, título trascendental y denso que hace justicia al trabajo que viene haciendo desde el 2007: escribir, por primera vez, la historia de la comunidad. Ella es la VOZ travesti. “Reivindico mi derecho a ser monstruo”, reza la remera marrón con una estrella amarilla que Marlene eligió ponerse. La frase no es liviana ni superficial, es toda una declaración de principios y es un fiel reflejo de lo que es. Antes de quedar inmortalizada en su remera, Marlene la pronunció cuando sus compañeras discutían por un título que las identificara: “ser trava es tal cosa, ser transes tal otra”. Ella elegía no ser nada de eso, reclamaba ser un “monster”. “Una cosa es que te categoricen los de afuera, pero no está bueno que entre nosotras nos dividamos”, dispara.

Es alta, altísima, con piernas eternas. Su historia personal es la excepción a la triste regla: durante su proceso de transformación, su familia, la escuela y el barrio la abrazaron con amor, la contuvieron y la respetaron. “Cuando era pequeña me di cuenta que mi cuerpo era igual al de un amiguito mío, pero yo siempre jugaba asumiendo roles femeninos”, recuerda. Sin embargo, cuando empezó a curtir la calle y vivió la realidad que les era impuesta a sus compañeras trans, se dio cuenta que no todo era color de rosa: “Cualquiera te llevaba de los pelos a la comisaría sólo por ser marica, cualquiera venía y usaba tu cuerpo como se les daba la gana, y te hacían creer que no había un futuro posible fuera de la prostitución”. Pero no se quedó quieta, no permitió que nadie le dijera cómo tenía que ser su vida: el trabajo que Marlene está haciendo con El Teje ayuda a construir un mañana diferente, más inclusivo y menos cruel.

Marlene supo qué quería ser a los diez años, algunos años más tarde dejó su casa de clase media en Córdoba y marchó a Buenos Aires. Cuando llegó recaló en el Gondolín, un hotel del barrio de Palermo, habitado y administrado por travestis, quizás en un intento de no olvidar de donde venía. Se llamó a si misma “La Garza del río Suquia” y se bautizó Marlene en honor a la Dietrich. Al igual que muchas travestis, no pudo evitar ejercer la prostitución, un destino casi ineludible, para quienes no disponen de recursos. En las esquinas de esta ciudad aprendió, en su propio cuerpo, sobre la actuación institucional argentina, con golpes y detenciones arbitrarias y enmarcada en la violencia de género que las relega y estigmatiza despojándolas de todo derecho. Así se descubrió militante y se convirtió en un referente de aquella comunidad trans. Lleva a cabo un intento por recuperar su historia cultural travesti. Un reconocimiento a todo aquello que como parte de un colectivo ha ido generando, creado y trabajado, pero nunca reconocido. Vienen a su memoria Perlongher, Lemebel, Batato Barea protagonistas de la cultura que le fue expropiada, porque son ellas, quienes no pueden acceder a su poesía, a su lectura. Reconoce la exclusión de la que siempre fueron objeto: “Significa de una vez por toda arrebatar lo que nos pertenece, arrebatarles la dignidad que nos han robado y empezar a prohibirles que se paren un peldaño arriba nuestro”.

La publicación, de la que es directora, está dirigida básicamente a travestis: “Nuestro objetivo último es transmitirnos unas a otras nuestras diversas experiencias y conocimientos, para combatir aquello que nos oprime”. Pero no encuentra allí sus límites, intenta ser un nexo con la comunidad en general para que comprenda la violencia que engendra y excluye a quienes no se ajustan a cierta normalidad en la vida que nos ha tocado vivir. Marlene no es políticamente correcta y sus palabras interpelan permanentemente: “Esta sociedad está enferma seriamente de producir violencia, marginación y muerte, que se traduce en niñas y niños en la calle. Desnutridos. Solitarios. En familias enteras cartoneando en la basura. Que se ve en cada esquina donde alguien que no quiere prostituirse… se prostituye”.La revista se gestó en el Área de Tecnologías de Género de “Las Rojas” y fue Marlene quien decidió cómo se llamaría, recurriendo a un código de palabras divulgado entre las trans, que sirve para evitar nombrar aquello que no se puede decir delante de un tercero y que designa lo oculto: “El Teje”.

Desde el 2007 Marlene trabaja codo a codo con el Centro Cultural Ricardo Rojas en un curso semestral promovido por las áreas de Comunicación y de Tecnologías de Género. El Teje es el producto tangible que nace del taller de crónica periodística que tiene como objetivo la capacitación de personas transgenéricas, en especial, aquellas en situación de prostitución. El propósito es claro y pretende remendar injusticias establecidas: la inclusión social y el respeto por la identidad de la comunidad trans. “Vivimos en una sociedad en la cual lo único legítimo y aceptable es ser hombre o mujer, entonces, en ese entorno, sentís la necesidad de acomodar tu cuerpo, porque pensás y sentís como una mujer. Todas pensamos alguna vez que éramos el bicho raro”.

Marlene Wayar:
Regalo mi peluca. La peluca simboliza el poder construirse el cuerpo por fuera, pero también por dentro. Un elemento para agregar pero con la condición de eliminar otros también en pos de desindentificarse de la hegemonía. El primer objeto de arte es el cuerpo, que es adentro y afuera, acción que permite crear otro sistema de vinculaciones.

 

La tapa del primer número, fue protagonizado por Florencia de V un personaje paradigmático. Más allá de las lógicas del espectáculo que tienen muchas artistas, y cuyas raíces más importantes están presentes en el salvajismo de la lucha mediática por el “rating”, Florencia se construyó como travesti. Ella es reconocida y recordada actualmente por otras travestis como individuo de éxito. Para Marlene, Florencia tiene su propia experiencia sobre qué significa ser travesti en lo cotidiano, más allá que en su discurso considere que, “SER TRANS”, no es una limitación ni una condena a la prostitución. El teje trata de construir colectivamente desde la hegemonía, que el colectivo de travestis reproduce en la calle, y de la que Florencia de la V, no estuvo exenta: “Cuando por ejemplo intentamos que una chica por ser extranjera no se pare en nuestra zona de trabajo. O cuando una chica por ser menor de edad y no tener tetas le queremos arrebatar la posibilidad de ser travesti. O cuando otra que es más bonita o recién llegada nos compite en la prostitución y esto nos molesta y la queremos expulsar. O cuando a una agresión machista, en vez de hacerla notar buscamos el rasgo que hiera desde otro punto decir “negro de mierda”, “peruano”, “boliviano”… lárgate a tu país. Esas cosas también reproducimos. Es un trabajo de quitarnos y revolucionarnos a nosotras mismas, para sacarnos lo que la sociedad de mierda en la que vivimos nos ha inyectado. Nosotras también la reproducimos. Y no sólo Florencia la reconocemos luchadora, y que se haya construido así misma, en un medio que le fue y ES cruel”.

A quién dedica este proyecto?. Como inevitables, sus lágrimas, y el recuerdo de su querida amiga Nadia Echazú, un pilar fundamental del activismo trans argentino, quien también conoció la violencia policial, y que murió, causa de las complicaciones derivadas del VIH, el 18 de julio de 2004: “Se lo dedico a mis amigas muertas. A tanta chica muerta que no puede ver esto. A Nadia Echazú obviamente, y a través de ella, a todas a las que ya no van a vivir estos cambios positivos que se están dando”.

http://www.ivoox.com/marlene-wayar-deci-mu-2009-1_md_1466606_1.mp3″

Podcast “Decí Mu” [Parte 1]

http://www.ivoox.com/marlene-wayar-deci-mu-2009-2_md_1464407_1.mp3″

Podcast “Decí Mu” [Parte 2]

Marlene habla y mastica cada palabra para que pese, cada frase que dice la conmueve, se la nota al borde del llanto en varios momentos, pero especialmente cuando reflexiona sobre el presente y lo compara con el pasado. Confiesa que aún está ofendida con una parte de esta sociedad, pero cuando ve los profundos cambios culturales que se están dando, le dan ganas de volver a cantar el himno: “Antes no me sentía argentina porque era el cana argentino el que me detenía por ser marica, era el médico argentino el que se burlaba cuando una de nosotras iba al hospital toda golpeada, era argentino el juez que no me protegía”.

“Hay una ficción en la estructuración de los sexos. Las palabras hombre y mujer, transexual u homosexual son categorías creadas por el patriarcado occidental, son identidades construidas desde las ciencias médicas, policíacas, jurídicas. Los cuerpos y los roles se pueden resignificar.”

Deja tu comentario

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s