EL CUERPO

QUÉ ES EL CUERPO? Reflexionamos sobre la concepción de cuerpo como una dimensión cultural y no biológica, que nos ayuda a comprender la reapropiación del mismo por la identidad TRANS. Si revisamos las diferentes definiciones sociales sobre el cuerpo hay un consenso general en asumirlo, no como un hecho físico, sino más bien, como una elaboración/producción propia. No es un conjunto de órganos sino que la percepción cultural de ellos construye un discurso paralelo al orden social y visión particular de cada pueblo/región. El cuerpo no se plantea como algo imperceptible del ser humano sino como un atributo o pesesión. Es al mismo tiempo lo que encarna al ser humano, su marca, su frontera… de alguna manera es el “límite” que lo diferencia de los otros. Según Le Breton, el ser humano no es producto de su cuerpo y él mismo produce las cualidades de su cuerpo en su “interacción” con los otros y en su inmersión dentro simbólica que representa. La “corporeidad”, se construye socialmente y no de manera individual. (Le Breton 19).

Aquello tangible que podría parecernos, está conceptuado de diferentes elementos sociales, que a su vez regulan el modo en que sentimos, experimentamos y actuamos con nuestro cuerpo. El cuerpo está rodeado de esos hechos sociales y culturales y de sus prácticas, es decir, hay una relación recíproca, de ida y vuelta, entre ambos. Como dice Le Breton, “El cuerpo metaforiza lo social y lo social metaforiza el cuerpo. En el recinto del cuerpo se despliegan simbólicamente los desafíos sociales y culturales verdaderos.” (Le Breton 73). Por tanto, no es de extrañar que en esta construcción se reproduzcan diferencias de género, dado que ellas existen en las sociedades en las que vivimos, como estructuras esenciales de las identidades y los roles culturalmente asignados.

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“Mi Cuerpo y Yo” Programa “Mar de Sentimientos” – Radio Vallekas, con Marciano Bakman

QUÉ ES EL CUERPO TRANS? Dentro del colectivo trans se incluyen los términos/grupos de travestis, transexuales y transgéneros, así como intersexuales, cada uno de los cuales tendrá una vivencia única de percibir y vivir su cuerpo.

Los/Las Travestis: simulan cuerpos ambiguos, conservan fisiológicamente los genitales masculinos pero se (trans)visten con complementos femeninos: ropas, maquillajes, gestos, posturas, voces. Esta metamorfosis puede darse de manera esporádica, en algunos momentos íntimos, en algunas ocasiones especiales o incluso puede ser asumida de manera continua en sus vidas. Hasta donde se amplía el conocimiento, sólo tienen verdadera visibilidad “las” travestis femeninas (nótese cambio de género en el artículo). Ees decir, hombres que adoptan la apariencia global de mujer. En este sentido, el cuerpo para los/las travestis, es un espacio total de placer, existiendo grandes dosis de deseo erótico y sexual, desde la propia transformación que llegan a realizar con la estética de sus cuerpos. En ese sentido, logran diversificar las fuentes de su propio placer, ya no es sólo genital aun cuando ésta sigue siendo una de las formas principales de obtener su goce individual, bien sea penetrando o siendo penetrados en una relación.

(*1) “Siento un gran vacío cuando no estoy vestido. Mi respiración, pulso, metabolismo, corazón y todo el cuerpo funciona distinto. Te voy a contar algo raro: cuando soy Pepa casi no orino, como es más difícil hacerlo para una mujer en la calle, me acostumbré a aguantar. Lo mismo me pasa cuando me duermo maquillada y pintada en los brazos de un hombre. Sueño diferente. Me salen cosas como la ropa y los colores fuertes que nunca aparecen cuando sueño como José.”

Para los/las transexuales (FtM o MtF) la disforia con su cuerpo, el “displacer” que sienten de él y de sus órganos sexuales, es lo que les invita a realizarse operaciones de implantaciones en su cuerpo, así como reasignaciones genitales y/o tratamientos hormonales (generalmente de por vida), en una búsqueda incansable por la apariencia deseada. Los avances científicos son más avanzados en cuanto a la reconstrucción de vaginas, manteniendo intactas sus terminaciones nerviosas naturales, lo que al parecer conserva parte del placer sexual y la posibilidad de llegar a un orgasmo genital, similar al biológico femenino.

En cuanto a los transgéneros, son aquellas personas que adoptan una identidad que va más allá de su cuerpo. Se ven así mismos como mujeres o como hombres, respectivamente. Y no es sólo su vestimenta o aspecto, sino sus acciones y su concepción la que los hace definirse como tales. Aquí importa más la construcción mental que aquella sobre la que ellos mismos realicen. Sin embargo, en varios casos también se someten a alguna clase de tratamiento, como puede ser caso de la Orquidectomía – extirpación de los testículos).

Los intersexuales son personas que poseen de forma simultánea características sexuales masculinas y femeninas, en grados variables. El problema se presenta cuando la sociedad, médicos o padres, imponen uno de los dos géneros, muchas veces en base a las características personales más predominantes en el ser, o a una elección arbitraria, antes de que el individuo haya adoptado voluntariamente la identidad deseada, lo cual conlleva un conflicto de identidad con el género del cual se sienten parte, pues por lo general, no es el mismo que su entorno cercano eligió para ellos en su momento, cara al binarismo social.

QUÉ CONSTRUCCIÓN DEL CUEPRO ESTABLECE “LO TRANS”? Para algunas personas y muchos activistas, las identidades trans son espacios que cuestionan la ordenación fija y establecida de lo femenino y lo masculino. Por ello hay quienes pueden afirmar que son “hombres con vagina” o “mujeres con pene”, pues no son sus órganos sexuales o su apariencia física lo que determinará la identidad que adopten íntimamente. En este punto, y ante el interrogante sobre la “subversión” que implica su identidad, no es siempre bien recibida por ellos mismos, quienes anhelan adscribirse al otro género de manera plena adoptando sus formas establecidas. He aquí la paradoja de la normalización social, que aún no ha sabido aceptar la ambigüedad corporal de quienes van más allá de los designios de la naturaleza y de la sociedad.

Bibliografía: 
La sociología del cuerpo 
David Le Breton – Buenos Aires 2002 
Editorial: Nueva Visión – (110 páginas) ISBN 950602443X 
 (*1) Schifter Sikora, Jacobo. “De ranas a princesas”. Sufridas, atrevidas y travestidas. San José de Costa Rica: Instituto Latinoamericano de Prevención y Educación en Salud (ILPES), 1998. 

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