LA CASA DE MEMA

portada de LA CASA DE MEMA

> TRAVESTIS, LOCAS Y MACHOS Este libro es la tesis doctoral de Annick Prieur, para la cual hizo su trabajo de campo en la Casa de la Mema, en Ciudad Nezahualcóyotl, perteneciente al Estado de México, pero que por razones del crecimiento de la ciudad ha quedado aledaña al Distrito Federal. Por lo tanto, es en realidad la tercera versión de dicha investigación, la cual tuvo una primera publicación en noruego, una segunda en inglés y la presente en castellano.

Aunque la investigación inició en 1988 y se publicó por primera vez en 1994, la actualidad de esta realidad sigue vigente, así como la enseñanza que se desprende de las historias de vida aquí relatadas. Esta publicación responde a su vez a la necesidad de devolver al lugar y la población de origen los saberes entregados.

Annick Prieur conoció a Mema en un congreso sobre Sida en Ixtapa y ahí supo de la propuesta de educación para sexoservidores que ella llevaba a cabo. Fue invitada por Mema a conocer esta experiencia en Neza. “Anita de lo peor”, como luego rebautizarían a Annick Prieur por la semejanza fónica, se hizo preguntas sobre la masculinidad y cómo ésta era vivida por sujetos que la ponían en cuestión. La pregunta sobre la masculinidad también invitó a preguntarse sobre la feminidad, los límites, negociaciones e intercambios entre ambas identidades, así como a replantear dónde termina la sociología y comienza la biología. Buscaba hacer un estudio empírico que llevara a desarrollar cuestiones teórica no arbitrarias, sino desde la propia población de estudio. Un elemento que pronto salió a flote fue el placer sexual como motivación, pues este se manifestó tan importante como la preocupación por la subsistencia diaria.

La casa de la Mema fue un espacio de reunión de homosexuales y travestis (01) en 1988, cuando Annick la visitó por primera vez. En este espacio confluían un grupo amplio de personas, principalmente jóvenes homosexuales que vivían en la casa de la Mema un ambiente de libertad y aceptación que no tenían en sus hogares. También se albergaba a personas en apuros, además de amigos y amantes de Mema. El trabajo de campo de Annick se realizó en un total de seis intensos meses, aunque no continuos. Al vivir en la casa no tenía que ir por los informantes sino que ellos venían a ella, a un espacio en el que además convivió con buena parte de ellos, día y noche. El respaldo de la Mema, la líder de este grupo, le canjeó una inmediata aceptación.

El estudio es muy interesante y vale mucho la pena su lectura, no sólo por la rica experiencia de campo descrita sino por las lúcidas e interesantes apreciaciones de la autora. Recomendamos ampliamente este estudio que puede inspirar futuras experiencias de trabajo con la población trans y homosexual.

Los comentarios están cerrados.