“PIRRA” EL TRAVESTI DE TROYA

Óleo de Angelica Kauffman

EL GÉNERO EQUIVOCADO Los héroes a menudo poseen vidas extravagantes. Aquiles, reflejado en el arte y en el cine como un rey guerrero, rudo y áspero en la batalla, de caráter volátil con las mujeres. Su historia va más allá de una insinuación de corte bisexual. Es, de hecho, el primer héroe travesti de la antigüedad clásica. Dice la leyenda (evitada de ser contada por Homero) que Tetis, madre de Aquiles, fue advertida de que Aquiles moriría si llegaba a pisar la tierra de Troya. Tratando de evitar el designio de su hijo, le encomendó al Rey Licomedes, quien lo escondió en su Corte y donde Aquiles vivía vistiendo y actuando como una joven.

La vida de Aquiles es tan compleja y variada. La dualidad de Aquiles queda expresada en su nombre, que literalmente significa “Pena de los pueblos” (akhos, “pena”, y laos, “naciones”). Pero laos también podía significar “cuerpo de soldados”. De modo que Aquiles personificaba tanto un matiz trágico en las tribus egeas, como el dolor de la guerra. En esa etapa de guerras en su vida, Tetis convence a su hijo Aquiles a refugiarse en la corte del Rey de Esciro. Aprovechando las facciones delicadas del héroe, el rey le sugirió que para evitar ser convocado a la guerra, se disfrazara de mujer. Aquiles, transformado en doncella era conocida como Pirra, nombre dado por el color rojo de sus cabellos. No sólo vivió como fémina sino que, además, terminó enamorándose de una de las hijas del rey, de nombre Deidamia, a quien, según la leyenda, Aquiles atendía siendo su “hermosa” doncella.

Los griegos esperaban contar con el diestro guerrero, una vez se enteraron de que Aquiles vivía escondido en la Corte de Licomedes, sin saber muy bien por qué. Enviaron a Ulises en su busca. Al no reconocerle de hombre, Ulises recurrió a un ardid para desenmascarar a la bella damisela, llevando como presente a la Corte un cofre con exquisitos presentes: vestidos, joyas, exóticos y perfumes… entre los cuales colocó algunas armas.

En el momento en que las damas revisaron los presentes, mandó Ulises “tocar” a sus tropas advertencia de peligro, haciendo creer que se trataba de una invasión enemiga. Justo en ese momento, Pirra no pudo reprimir su instinto guerrero y tomó las armas… tras lo cual se pudo considerar descubierto. En ese momento de incertidumbre, Aquiles, antes de dejar la isla, se casó con la bella Deidamia, su primera mujer y con la que tuvo a su único hijo. Aquiles partió a Troya, donde se cumplió la profecía, convirtiéndose en uno de los más grandes héroes de la historia… Héroe… y Doncella.

Versiones más teatrales afirman que Odiseo no llevó joyas sino un cuerno de guerra que hizo sonar en los amplios salones de la Corte. Las mujeres, presas del pánico, salieron despavoridas ante lo que presumían una invasión al castillo, pero una de ellas, la más sensual y alta de todas, le arrebató la lanza a un guardia y se dispuso a defender el fuerte con los ojos anegados por una fuerte ira.

Aquiles aseguró que era mejor ser la doncella más fea de Grecia, que un rey entre los muertos.

“Canta oh Diosa la cólera de Aquiles”
Este fragmento de Calderón de la barca, en “Las manos blancas no ofenden”, recoge la leyenda de Aquiles como “enamorada” de Deidamia.

¿Para que sirva a Deidamia
traje de mujer le viste?
¡Ay de mí, triste,
que mi vida estas voces me repiten!
Callad, callad; que parece
que el tono y letra que oí,
no por Aquiles, por mí
se hizo; pues en él me ofrece
no sé qué sombras la idea
que presumo que soy yo
quien en mujer transformó
su madre; pues que desea
que, entre mujeres criado,
de Marte el furor ignore,
y melancólico llore
las amenazas del hado,
sin que a mi dolor penoso
alivie el daño; pues dél
sólo me da lo crüel
y me niega lo piadoso.
Pues ya que como mujer,
contra mi ambición altiva,
quiere que encerrado viva,
pudiera también hacer
que como mujer sirviera
a otra má s bella, má s rara
Deidamia, de quien gozara
sólo la vista siquiera.
Y puesto que mis tormentos
tanto me ahogan, callad,
y para siempre arrojad
o romped los instrumentos;
que no quiero, cuando yo
lloro un oculto pesar,
oír cantar, por no cantar.

Imagen: “Aquiles descubierto por Ulises entre las hijas de Licomedes”. Óleo sobre lienzo del siglo XVII – Angelica Kauffman (Austria, 1740 a 1807). Procedencia: El Duque de Sutherland, El Marqués de Curzon, Kedleston Hall, Christie’s; Old Hall Gallery, Sussex, hasta 1969; Thomas Capozell

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