FRANCES ANDERSON, LA “REINA” DEL BILLAR

LA LEYENDA DE UNA MUJER CON HABILIDADES MASCULINAS Si hacemos una búsqueda en Google acerca de “Frances Anderson” y “Billar” encontraremos varias entradas de un FAQ (preguntas frecuentas) con comentarios que incluye una historia muy intrigante. Según parece, Anderson fue la primera campeona de billar femenino a partir de 1890. Se dice que ofreció cinco mil dólares a cualquier mujer que fuera capaz de ganarla. Con este reto tan singular se mantuvo invicta durante más de dos décadas. Veinticinco años después de la proeza, se reveló que ella era en realidad Orie Anderson, un hombre.

Uno de esos FAQ podría ser sospechoso de machismo aunque ciertamente no andaba muy desencaminado. Se difundió un rumor sobre “la masculinidad” de la campeona por el único motivo que podía soportar la conjetura: una mujer no podía ser tan buena en ese tipo de disciplina “para hombre”. Sin embargo, no hay ninguna referencia o mención en ningún libro, ni siquiera en la propia Historia del Billar. Peter Ackroyd en su libro “Vestirse: Travestis y Drags” comenta que ciertamente existió, ya que ella misma provocó su muerte con una navaja. Pero, entonces, existió realmente Frances Anderson?.

Siempre se ha dicho, que los jugadores de billar muerden el polvo. Antiguamente se daba por hecho que el perfil del jugador de billar era una persona sin oficio conocido y sin trabajo; casi querían decir con ello, que se trataba de un maleante que no hacía nada salvo jugar todo el día al billar. Su vida se desarrollaba alrededor del ajetreo de una mesa rectangular de paño verde y luz ténue entre sombras. Es a partir de la década de los 50’s del siglo XX, cuando el billar pasa a ser un juego de élite profesional.

Las vidas de los jugadores de billar eran muy divertidas, hasta que dejaban de serlo. Unas vidas llenas de viajes y excitación. La capacidad de ganarse la vida era más bien  efímera y muchos acababan sin hogar, mendigando a los propietarios de los salones para poder dormir encima de una de las mesas, a cambio de barrer a la mañana siguiente el local. Terminaban convertiéndose en borrachos, drogadictos y vagabundos sin futuro. Muchos son los que se quitaban la vida en una pequeña habitación de hotel por 2 dólares.

Su nombre era Frances Anderson, y la suya, fue una vida de constante trasnochar en hoteles, durante años. Nunca perdió contra otra mujer y rara vez le intimidaba aceptar el reto de jugar una partida contra un hombre. Había escasos torneos de mujeres a finales de sigo XIX. De haber títulos en juego eran de carácter local y con poquísima promoción. Hasta que llegó ella y todo cambió. Frances se autodescribió como un fenómeno.

En una convocatoria internacional en Indiana, se proclamó Campeón del Mundo y, a partir de ahí, ofreció los cinco mil dólares a cualquier mujer que pudiera ganarle. Anderson recorrió el país de norte a sur y de este a oeste, jugando tanto con hombres como con mujeres. Cuenta la leyenda, que fue verdaderamente invencible durante veinticinco años, eliminando rival tras rival. Le pagaron generosamente por sus apariciones entre 1920 y 1930 asumiendo desafíos y dando exhibiciones tanto en América como en Europa.

Y con la hipótesis a la que me refería al comienzo de este articulo, llegamos a la conclusión de lo que sucedió con la jugadora más famosa de su época. Después de una carrera de éxitos siendo una mujer joven y atractiva, con cincuenta y ocho años se fueron limitando sus “habilidades”, llegando al punto en el que no pudo ni mantenerse para viajar con su coche de estado en estado y sobrevivir de ello. Era una mujer madura a la que ya no requerían para más torneos. En su último viaje por el estado Oklahoma, Frances alquiló una habitación en el Hotel Sapulapa. Al caer la medianoche, se cortó las venas, buscando su propia muerte. Transcurría el año 1928.

Una publicación anunció algo que conmocionó al mundo del billar a raíz de su fallecimiento. Entre sus papeles, apareció un documento revelador en el que aparecía su verdadero nombre, Orie, no Frances. Y es en este punto cuando realmente da comienzo el resto de la historia. Ella tenía en realidad un cuerpo de hombre, sin que nadie antes – nunca jamás – se diera cuenta de ello, lo detectara o sospechara. Sólo cuando su cuerpo llegó a la morgue se descubrió que “ella” fue en realidad él. El único vestuario que encontraron en la habitación del hotel eran prendas femeninas. Su apariencia y caracterización como mujer, durante veinticino años, fue la mejor partida y el mayor éxito que pudo obtener de esa “broma”. Frances Anderson, fue la primera Reina-Drag de las jugadoras de la historia del billar contemporánea.

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