LOS AMANTES DE CADAQUÉS

UNA RELACIÓN CON TINTES DE VOYEURISMO Cuando los telespectadores españoles vivían al borde de un ataque de epilepsia por culpa del frenético zoom de Valerio Lazarov, Amanda Lear popularizó temas “llenapistas” como Follow me” y Enigma”. Corría los años ochenta y Lear llevaba más de una década frecuentando Barcelona y Cadaqués, de la mano de su padre/amante/hermano y maestro, Salvador Dalí. “Sí, fui la amante de Dalí con el permiso de Gala. Ella autorizó nuestra relación”, explicó la musa transexual del pintor de Figueras durante la presentación de su libro Mon Dalí, en el Hotel Ritz, en el año 2004.

Amanda recuerda que conoció al genio de la autopromoción en una discoteca parisina en 1965, mientras ella desfilaba para Paco Rabanne. “El se quedó extasiado por la belleza de mi esqueleto”. Ambos encontraron en el otro un alma gemela y perfecto compañero de juergas. “Conocí muy bien al Dalí íntimo. A ése que no tiene nada que ver con los escándalos que han escrito sobre él, desde siempre. Por eso quiero revindicarlo con este libro”, afirmó Amanda para justificar su peculiar aportación al Año Dalí, cuando se cumplía el centenario de su nacimiento. Lear, con los años y el esmero de los mejores cirujanos, ha aparcado las maneras de cazamarineros pero conserva intacto el filo de la lengua. “Todo el mundo se cree con derecho a escribir libros sobre Dalí porque se lo cruzó en el ascensor o porque le cortó tres pelos”, lanzó a modo de latigazo.

El volumen biográfico (una ampliación del libro publicado poco antes de la muerte del pintor) recoge momentos de intimidad compartidos entre el artista y su musa. “No daré detalles sobre mi relación amorosa con Dalí porque no aportaría nada, pero él mentía cuando decía que era impotente. Lo hacía para que las jovencitas posasen desnudas para él”. Amanda, tras pasar la exigente criba de Gala, pues le asustaba y ahuyentaba los “parásitos”, tuvo una habitación propia en el hogar ampurdanés de la pareja. “Cuando me fui a Nueva York, Gala me envió el dinero para el billete de avión, porque Dalí decía que no quería pagar por tenerme a su lado”.

Dalí y Lear se alojaron a menudo en el mismo hotel. Una noche, en el baño romano de su suite, el pintor hizo que una veintena de chicos se desnudasen. El pintor quería ser testigo del ritual de conquista de su cómplice sexual. “Me encantaría que Pedro Almodóvar dirigiese una adaptación de nuestra historia con Antonio Banderas haciendo de Dalí” afirmó Amanda, aunque la película, sin embargo, terminaría mal. Lo sorprendente de todo y lo que le parece una tragedia lamentable a Amanda Lear, es que Dalí esté enterrado en el museo de Figueras y no en el castillo de Púbol junto a Gala”.

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