SER O NO SER EN IRÁN, CUESTIÓN DE GÉNERO

TRANSEXUALIDAD COMO REMEDIO A LA HOMOFOBIA Irán prohibe la homosexualidad pero fomenta el cambio de sexo. Si deseas amar a un hombre, solo puedes ser mujer. Pero… y si no quiero operarme?. La sociedad me obliga a ser mujer, si no soy y cumplo como un hombre, en toda la extensión de la palabra. Irán es, tras Thailandia, el país que realiza más operaciones de reasignación de sexo en todo el mundo.

El proceso de la retroalimentación: ser minoría, dentro de una minoría, dentro de una minoría. La mala suerte de ser homosexual en un mundo heterocéntrico, y dentro de ese mundo, ser homosexual en un régimen cultural homofóbico. Irán es el único país donde ser homosexual es ilegal, pero ser transexual, no. Mientras que el gobierno iraní castiga hasta con pena de muerte la homosexualidad, es totalmente permisible con las operaciones de cambio de sexo.

En 1983 el líder espiritual de la revolución iraní, el Ayatolá Jomeini, emitió la fatua (ley islámica) en la que se reconoce que las personas transexuales tienen derecho a operarse y a obtener una nueva identidad. Desde entonces, los distintos gobiernos de Irán han ido desarrollando y ampliando las políticas sociales y sanitarias de apoyo y protección para con los transexuales. Tras el ascenso de Mahmud Ahmadinejad al poder en 2005, las ayudas para una reasignación de sexo se han incrementado de forma considerable, lo que ha convertido a Irán en un referente internacional. El argumento para llevara cabo esta revolución sexual fue demasiado básico para ser creíble. Parece ser, que una mujer “encerrada en un cuerpo de hombre” se presentó ante Jomeini y le convenció con su historia traumática. De proyectarse como un país que perseguía la transexualidad, Irán pasó a ser el único gobernado por la religión islámica donde cambiar de sexo sería una opción, no sólo legal, sino subvencionada. La situación es satisfactoria para aquellos “hombres” que se sienten encerrados en el cuerpo que no les pertenece.

Teniendo muy en cuenta que transexualidad y homosexualidad son cosas totalmente diferentes, para muchos hombres homosexuales (que no travestis o transgéneros), convertirse en mujer es la única salida para poder amar libremente a otro hombre y convivir entre  la sociedad sin peligrar su vida. El Gobierno les indica el camino: blanco o negro. “Solo una mujer puede amar a un hombre”. El presidente Ahmadineyad aseguraba  en 2007: “Homosexuales? Nosotros no tenemos de eso”. La justificación oficial la encontramos en una vuelta de tuerca que el régimen iraní interpreta caprichosamente sobre el propio Corán. A partir de la revelación de Jomeini, “el Consejo de la Revolución se basa en el principio de que, cuerpo y alma, son cosas diferentes. El segundo, domina al primero, así que, si el alma de una persona siente que es mujer, el cuerpo debe adaptarse”.

El doctor Jalali ha operado a más de 450 personas, una gran parte de ellas  financiadas públicamente, en casi 15 años de experiencia. Irán es el segundo país del mundo donde se realizan más operaciones de cambio de sexo. La sala de espera de su clínica sirve como escenario para Be Like Others (“Transexuales en Irán”) un documental que retrata en crudo las historias de confusión y choque de indentidades de personas que solo quieren amar.

Documental “Transexuales en Irán” La Noche Temática – La2 de TVE (51′ min.)

Una madre acude con su hijo a la consulta. “Mi hijo me dijo que no podía casarse con una mujer porque él es una mujer”. El hijo añadió: “Sí, soy una mujer porque me atraen los hombres“. Otro de los casos centrales de este documental, es el de Anosh. “Yo le dije a mi madre… quieres que termine siendo castigado como homosexual? A fin de cuentas, cuando te haces mayor necesitas contacto físico. Mi novio me pidió que no tuviéramos relaciones sexuales hasta después de la operación, porque él es un hombre”, le cuenta al doctor. Su novio, Ali (al que ve a escondidas) es un muy masculino y con una actitud varonil. “Me gustaría que viérais lo que sgnifica caminar por la calle al lado de Anosh”, comentaba Ali. Incluso cuando Anosh va vestida de hombre, casi el cien por cien de la gente nos dice cosas terribles, como que somos homosexuales y cosas por el estilo. Cuando se opere, todo será diferente”. Sin embargo, él parece no tener problemas en su vida cotidiana  mientras regenta un establecimiento público.

Lola Martín, autora del estudio “Mundo Islámico y Homosexualidad”, nos introduce un matiz necesario en este punto: “El concepto de homosexualidad cambia en diferentes partes del mundo: el nuestro es muy occidentalizado. En determinados ámbitos del Islam, la homosexualidad no la hace la práctica, sino la identidad. Mantener relaciones sexuales puntuales con un hombre no te significa tanto como homosexual ,como otras cosas: la forma de andar, la “pluma” o si eres la parte pasiva o la parte “femenina” de la pareja”.

En Irán solo se puede decidir sobre si quieres ser un hombre o una mujer, pero, tener que hacer esto, elimina cualquier posibilidad de elección, obviamente. La libertad de un hombre que desea amar a otro hombre, pasa por el quirófano. Pero no tiene por qué sentirse mujer. Algunas personass lo son por obligación, no por sentimiento o razón. “Su” sociedad  les obliga a ser hombres o mujeres por imposición, sin poder optar a serlo por propia convicción.

Sería complicado establecer una línea y saber cuántos de los que se operan son homosexuales que quieren poder amar a otros hombres sin ser condenados o cuántas personas trans realmente se sienten atrapadas en un cuerpo que no es el suyo. Pero no hay un “plan B”. Las cosas no son tan fáciles como las pretenden ver en Irán. Las identidades se crean, se van formando a través de referentes culturales y personales. Con la llegada de internet o la televisón internacional, esto va cambiando, porque se globalizan los referentes de forma más homogénea y las respuestas emocionales a esos referentes.

El hombre iraní que se opera para ser mujer toma una decisión verdaderamente complicada. Ser una mujer en Irán es muy duro. La ley es diferente, las herencias son diferentes para las mujeres, las tutelas con respecto a la familia son diferentes, renuncian a muchos derechos… Convertirse en mujer supone bajar un escalafón social y asumir las injusticas que esto conlleva. La misma madre de Anosh se lamenta en el reportaje: “Mi hijo iba a ser la estrella de la familia, yo esperaba otra cosa para él”.

La integración social de las personas transexuales está, sin embargo, por demostrar. El documental termina con la sensación de que muchas de esas mujeres acaban por dedicarse a la prostitución, tras el rechazo familiar. El diario The Guardian informaba en Septiembre de 20111, justamente hace un año, de la primera boda conocida entre una mujer y un hombre que antes había sido mujer. El padre de ella pidió antes de la boda, su futuro yerno pasara unas pruebas para demostrar que sería un buen marido.

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