UNA CENICIENTA CON FINAL FELIZ

EL DESEO TRANSEXUAL, RECONOCIDO EN VIETNAM Reconocida por el gobierno como la primera transexual del país, tras una serie de duras pruebas médicas y una vida en espera. Durante décadas la escena cotidiana ha sido insostenible para quienes “ser mujer viviendo en el cuerpo de un hombre” es traumáticamente imposible. Este fallo médico y gubernamental puede sentar precedentes en una sociedad arraigada a costumbres ancestrales ultraconservadoras, en este aspecto. La decisión de Pham Quynh fue clara desde un principio: ahorrar dinero para llevara cabo su reasignación de sexo en Thailandia. Cuando volvió del viaje, un nuevo examen médico le dio el “si” como aprobación de su nuevo género que aparecería en una nueva documentación como mujer. 

Después de grandes esfuerzos por superarse a sí misma, ha sido capaz de encontrar su verdadero género ante la sociedad vietnamita. Finalmente, una ciudad en la provincia sureña del Comité Popular de Phuoc, ha emitido el Documento nº 5876 / Personas QD donde se expone claramente que se le permite a Pham Van Hiep redefinir el género de hombre a mujer y renombrado Pham Quynh Le Tram. “Es un gran sueño realizado después tanto tiempo, pero todavía no puedo creerlo de verdad. No puedo describir la alegría de vivir con mi verdadero ser”, comentó emocionada mientras le caía una lágrima por la comisura de los labios.

Le Tram nació en la ciudad de Ho Chi Minh. Las dificultades económicas de una familia pequeña, como la mayoría de las familias de esta zona asiáica, hizo que los mismos padres emigraran a nuevas zonas económicas para poder mejorar su calidad de vida. Ella era una “chica” dominante entre las demás chicas,  su familia ya le veía como un hijo con “defecto” biológico. “Cuando entré en la pubertad, noté que mi cuerpo necesitaba comenzar a cambiar, a la medida que una mujer, como los senos, que crecen lentamente. Tenía miedo y no me atreví a contárselo a nadie.

Un pequeño grupo de sus compañeros eran muy buenos amigos. “Los chicos no me culpaban de “no ser chico”, de no ser como ellos,  pero las chicas me decían que yo no era mujer”. Se encerraba en los recreos regresaba sola a casa. Desde edad temprana en la pubertad, Pham se enamoró de un buen amigo, pero siempre enterrando toda posibilidad de relación de sexo en su corazón. Terminado el 12 º grado (bachillerato) Pham ingresó en la HCMC (Universidad de Economía e Instituto Bancario). A partir de aquí, la chica empieza a familiarizarse con la red de Internet y “ser ella” en el mundo virtual de sus contactos. En ese tiempo conoció a un joven vietnamita de los Estados Unidos. Pham reconoce que nunca le ha llegado a conocer, pero que se ha postulado como la persona más influyente en su vida, para llegar a donde ha llegado. “Solíamos charlar. Yo le comenté mi situación y él se sintió condolido por lo que me sucedía. Él me solía consolar y me hizo pensar sobre todas las cosas que me ocurrían, alentándome contínuamente a hacer algo por conseguir mi género verdadero “. Curiosamente, fue el único chico con el que hablaba sin tabú. Le Tram  (o “Tranvía”) asegura que en demasiadas ocasiones, los chicos del chat le sugerían conectar la  webcam, pero ella se negó por temor a decepcionar a sus “amores”.

Pham expresa su deseo y ganas de conocer el “amor” sincero y sin mentiras, vivir con su sexo real, ahora que ya se ha realizado la cirugía. Durante el año 2006, enseñó Matemáticas, Física, Química en el centro de exámenes en Ciudad Ho Chi Minh para ganar dinero y efectuar cuanto antes su operación. “Tomé la decisión, yo nací con el sexo equivocado, no tuve suerte, así que requería un esfuerzo extra y no quería prostituirme “. En esa época, dormía no más de 4 horas o cinco al día, para implementar ese “tiempo extra” al máximo.

Con un presupuesto de 250.000$ dólares en el bolsillo, parte de los cuales procedieron de la ayuda inconmensurable de su amigo “amante” de los Estados Unidos, pudo hacer los ese viaje a Thailandia para poder vivir y llevar a cabo su operación. “No me atreví a decirle nada a mi familia para que no se preocuparan por mí. Pensé que si la cirugía no se realizaba correctamente, podía morir en una tierra extranjera. Sin embargo, ella estaba decidida; una operación para “ser tú misma”, no debía pasar por importar lo que ocurriera en el transcurso de la misma, no se iba a arrepentir porque, al menos, lo habría intentado.

A mediados de 2008, Pham pasó el proceso de transición y se convirtió en toda una mujer. Con su ted blanca, cara de muñeca, sus escasos 57 kilos de peso y menos de 1,65m. de altura, se proclamó “Bella Imagen” (primer premio) en el concurso de belleza Tiffany Show de Thailandia para transgéneros y transexuales. Sus propios médicos sugerieron presentar a “su paciente” y enviarla al famoso concurso de fotografía. Estos resultados le estimularon mucho en su fase post-operatoria. Llegó el momento de “redefinirse” de hombre a mujer por el gobierno local de su ciudad natal, proceso que ha cambiaría su futuro de vida. Volvió a Vietnam, para presentar una solicitud a las autoridades para conseguir un cambio de sexo en la identificación y en su nombre. Era difícil, como siempre en los casos sin precedentes, pero cerca del final de 2009, después de las pruebas médicas, las autoridades locales y otros organismos competentes decidieron aceptar su petición.

En la actualidad, aturdida por los flashes de las cámaras de prensa y televisión en Vietnam, Pham confiesa que le encantaría usar siempre faldas, nuca más pantalones y hablar quizás con más confianza a la gente. Cuenta que pasó mucho tiempo estudiando su rostro delante de los espejos para maquillarlo de la forma más sensual y femenina posible.

A partir de ésta “su nueva vida real”, la Cenicienta Pham está planteándose organizar un show en vivo de música lírica por todo el país, a principios de 2013, animada por sus maestros de canto y con el aliento y ánimo de sus amigos. Comenta que ha llegado a la felicidad plena y que, en este momento, lo único que lamenta es no haber tenido la oportunidad aún de conocer a su mecenas de EE.UU. por la distancia geográfica, aunque Pham mantiene la esperanza de encontrarse con la suficiente confianza como para ir en busca de su amante. ël, calro está, tampoco no lo sabe. “En lo más profundo de mi corazón, yo siempre le doy mi respeto y mi admiración, tremendamente agradecida. Como muchas otras mujeres, me gustaría que esto acabara como una familia feliz… sueño con una casa y un marido “.

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