LA LITURGIA DE “LAS ESCLAVAS”

UNA TRAYECTORIA DE FE , UNION Y DEVOCION Existe un grupo de personas que todos los años se acerca a Otuzco y son diferentes a todos los demás fieles de su Virgen: son los homosexuales y travestis que habitan en los alrededores del Cerro El Pino, en el distrito de La Victoria, en Lima. Su devoción fue impulsada y alentada por sacerdotes franceses en décadas pasadas durante el apogeo de la “Teología de la Liberación” en el Perú. 

En Otuzco, la festividad de la Virgen de la Puerta es mucho más que una celebración local. No menos de cien mil personas copan todos los espacios posibles de la ciudad durante la semana del 11 al 16 de Diciembre. Se vive el frenesí de lo que se considera como la fiesta tradicional más importante del norte del Perú. La emotividad del evento es indescriptible; una Virgen llevada en procesión… por travestis. Es interesante observar que su culto constituye una referencia obligada en la vida diaria de los lugareños. Nos adentramos, por unos momentos, en “La Feria de la Virgen”, donde una legión de “marginados” confluyen todos los años: “negros”, “esclavos”, “gitanos” y “homosexuales”, que se ha ido convertiendo a través de los años en ritual y liturgia de danzas paganas, devotas manifestaciones con mucho colorido y tradiciones familiares transmitidas de forma generacional.

El origen de la imagen que suscita esta devoción es la Inmaculada Concepción, cuya fiesta comenzó a celebrarse desde el año 1664. Anteriormente, se mantuvo en el calendario eclesiástico oficial adjudicado al 8 de Diciembre, pero fue precisamente en ese año cuando se modifican los estatutos de la Hermandad, trasladándose el gran día de Nuestra Señora de la Concepción de Otuzco -más conocidas como la Virgen de la Puerta- una semana más tarde. La Virgen mira distante y cariñosa desde lo alto de la iglesia todo el año, pero al llegar el único día en que “desciende” al pueblo, se llama “Fiesta”. Es ella, la de la mirada implacable y cariñosa, la del carácter fluctuante, la que durante todo el año “mira” a todo el pueblo y a aquellos que habitan su morada. La mirada de “la Mamita” es invencible, todo lo ve y todo lo sabe: “El misterio de la Virgen de la Puerta está en sus ojos. Mirar a la Virgen de la Puerta es mirar la propia conciencia, lo que es en realidad un efluvio divino… La mirada de la Virgen es algo excepcional, primero por la forma de sus ojos, unos ojos bastante profundos, y en esa profundidad, se encuentra el misterio de la Virgen”. (1)

Existe un grupo de personas que todos los años se acerca a Otuzco y son diferentes a todos los demás fieles de la Virgen: son los homosexuales y travestis que viven en los alrededores del Cerro El Pino, en el distrito de La Victoria de Lima. Su devoción fue impulsada y alentada por sacerdotes franceses en décadas pasadas durante el apogeo de la “Teología de la Liberación” en Perú. Inclusive en la década de los 90’s, cuando el SIDA causaba estragos dentro de la Comunidad travesti del Cerro, todavía custodiaban la imagen de la Virgen. El nuevo párroco en funciones, censuró su presencia en las celebraciones, por lo que tampoco cuentan con la custodia de la imagen. (2)

En la religiosidad popular el ritual es un completo y absoluto un desfile de colores, formas, ritmos, texturas y fondos. El pasado de lo recibido, lo sufrido y lo gozado, el presente inestable e incontrolable y el futuro que siempre promete y que se anhela mejor. Este ritual tiene muchas alusiones a supuestos o probables rituales religiosos prehispánicos, según se puede apreciar en las crónicas de los primeros españoles llegados al Imperio Incaico y a las escenas iconográficas que se pueden apreciar en “huacos”, textiles y murales de diferentes culturas preincaicas.

Cómo es que entonces la comunidad travesti de un barrio limeño puede apropiarse de una devoción católica y reinterpretarla para sentirla suya?. No se pretende dar respuesta a esta interrogante, pero sí hay que poner especial atención al hecho de estar contemplando una fe que se fortalece en la medida en que se muestra. La historia de esta comunidad ha sido motivo de muchos reportajes en prensa durante los años de su apogeo, por lo que se llegó a conocer en su tiempo. Conocidos son también los desfiles que esta comunidad realizaba en las calles del Cerro El Pino, atrayendo la atención de residentes y visitantes.

Esta fe, al mostrarse, le permite a los ejecutantes reflexionar sobre el sentido de este ritual ancestral, pero también le permite a los espectadores ser conscientes de quiénes son sus participantes, qué representan y qué se busca con ello. Al igual que ciudadanos dentro de un sistema político donde no tienen espacio de participación y propuesta, estos “negros” y “esclavos” son creyentes dentro de una religión donde reciben discriminación y exclusión.

La Virgen continúa mirando a todos los que bajo su manto se acogen: los que en un principio fueron negros esclavos que huyeron de una hacienda azucarera en La Libertad. Acudiendo en busca de su ayuda y en agradecimiento a su divina protección, bailaron a partir de ese momento y todos los años posteriores, frente a ella. Ahora esta marginación es sufrida y estigmatizada en otro grupo social, homosexuales y travestis que no cuentan con un lugar en el cielo del catolicismo conservador, ni en la tierra de gobiernos miopes a los movimientos sociales y ciudadanos que se forjan bajo la mirada de Ella… “que todo lo ve”.

“Ignoran que los injustos no heredarán el Reino de Dios? No se hagan ilusiones: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los pervertidos, ni los ladrones, ni los avaros, ni los bebedores, ni los difamadores, ni los usurpadores heredarán el Reino de Dios”.  (I Cor 6,9-10)

La información etnográfica fue recogida entre los meses de Agosto y Diciembre de 1994. La investigación es parte del Proyecto Estudio Etnológico de la Modernización en los Andes Centrales: “La herencia andina en la formación de la cultura nacional peruana”. El trabajo de campo fue auspiciado por el Ministerio de Educación de Japón y contó con el apoyo de la “Revista Bienvenida de Faucett”.

(1) Luis Millones – “Los Esclavos de la Virgen de la Puerta: Historia y Ficción del Pasado” 
(2) Giuseppe Campuzano – “Conversación Personal”. Campuzano es filósofo, travesti, activista y autor, además, de uno de los libros más importantes de la historiografía, el arte y la literatura peruana de los últimos años, “Museo Travesti del Perú” (2008). 

Fotografía: Annie Bungeroth 

 

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