“QUEER RAPPER” MYKKI BLANCO

HEMBRA TRANS·GAY “Somos como uno solo porque somos lo mismo, peleando por una causa”…independientemente de como nos identifiquemos, tratemos de ir por las cosas que importan en la vida!. Es un Rap genuino”. Mykki Blanco es un artista que, en apariencia, es un excéntrico más del mundo de la música estadounidense. Sin embargo, ser rapero y vestirse de mujer, es un acto contestatario. Mikey Quattlebaum Jr. es uno de los máximos exponentes del movimiento autodenominado “Queer Rappers” que, como su propio nombre indica engloba a varios raperos de los EE UU que tienen en común su condición sexual y su gusto por las rimas. Blanco ha pasado de rapear en las calles a recibir elogios y a ser fotografiado por Terry Richardson para las más importantes publicaciones de tendencias del mundo, apareciendo en páginas tan influyentes como Disco Naiveté o Pitchfork.

Cuando una empieza a ver el último videoclip de Mikky Blanco sin saber nada sobre él, no encuentra nada que se salga de lo normal. Bastante cerca en estilo y apariencia a lo que practica por ejemplo Tyler The Creator, bien podría ser uno de los miembros de su pandilla. Pero todas estas suposiciones tendrían validez hasta que llegamos a la mitad del clip de “Wavvy”, en el que Blanco aparece en su manera más común: travestido. “Björk define mi vida”. Tras el desconcierto inicial que produce un video en el que sale alguien con un pulpo en la cabeza (?), comencé a buscar más sobre Mykki Blanco y encontré este tema. Cuando ves imágenes donde un hombre canta y se cruza con imágenes de una travesti pensé que “la chica” era simplemente una modelo o que tal vez Mykki representaba a dos personas, impresión que me confundió, no sin algo de duda -hacia la mitad del video- cuando la chica vuelve a aparecer. Ella, era él …o al revés.. En general me cuesta entender las letras del rap: es una experiencia de recortes literarios que a menudo no encadenan. Busqué entonces la letra de la canción y el universo comenzó a cobrar sentido poco a poco:

I pimp slap you bitch niggas with my limp wrist, bro /Doy una bofetada de proxeneta a estas perras, con mi mano quebrada, hermano
What the fuck I gotta prove to a room full of dudes / Qué coño tengo que probar en una habitación llena de dudas /
Who ain’t listening to my words cuz they staring at my shoes / quién no escucha mis palabras, por mirar mis zapatos?

La necesidad de retar a los demás y abrirse campo escupiendo tacos y dando patadas, parece en ocasiones una condición básica para hacer hip-hop. Sin embargo, la razón era diferente: el “limp wrist” es una expresión equivalente a la de “maniquebrado” que hace referencia a la forma de flexionar la muñeca que se asocia estereotípicamente con los hombres homosexuales (con pluma, vamos): La referencia a los zapatos es una metáfora de cómo su arte queda subordinado a su apariencia, esto es, el “drag”. Estaba claro que la mujer con el pulpo en la cabeza y el hombre de “Wavvy” eran la misma persona: Mykki Blanco. Puede parecer un prejuicio que, como todos los prejuicios -y esto es una mera obviedad redundante- es producto de la ignorancia, pero pensar que una mujer trans tuviera hueco en el mundo del hip-hop y el rap me pareció interesantísimo y, francamente, un acto de muchísima valentía.

El mundo del hip-hop masculino es célebre por su sexismo y homofobia: Eminem, Jay-Z, Kanye West, algunos de los grandes (o por lo menos de los más reconocidos), son famosos por letras que atentan de forma cáustica contra la dignidad de la comunidad LGBT. Es más, y como dato curioso, el rapero Cam’ron fue uno de los primeros en utilizar y popularizar la frase “no homo” que se usa con cierta regularidad en Estados Unidos para aclarar que lo que se hace o dice no debe ser interpretado como homosexual (por ejemplo, cuando dos hombres heterosexuales se abrazan pueden decir, antes o después, “no homo” -“hay que protegerse”-). Pero lo importante es saber en qué clase de universo aparece una figura como Mykki Blanco.

Sin embargo está claro que el problema no son tanto los raperos en sí mismos, sino el público que originan. Aunque Mykki manifiesta en varias entrevistas que no le interesa enredarse de a mucho en el problema queer, y que, aunque rapea no busca necesariamente apelar a la comunidad consumidora de hip-hop, hay un video sumamente interesante que encontré adjunto a una de esas entrevistas en el que confronta a un grupo de adolescentes con un par de rimas. Además del atractivo “hollywoodense” de un video en el que el talento parece capaz de superar todos los obstáculos sociales, hay una gran cantidad de elementos que no dejan de ser interesantes. Por ejemplo, el hecho de que se trata de una artista que ha peleado con uñas y diemntes, que desprecia el “universomainstream” y nos lo hace saber en todas las instancias de su escenificación, que proviene y sigue perteneciendo a una clase social muy particular, esto es, la de los barrios bajos de Nueva York.

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